Este palabro que tan mal suena me lo he inventado yo.
Así de genial y de idiota puedo llegar a ser:
Autodistobiograpía.
Utilizo la palabra en cuestión en las presentaciones de Porta Coeli Zombi para hacer un chascarrillo y una profunda reflexión al mismo tiempo (2 x 1, como en el Pryca).
La cuestión es que todo el libro de Porta Coeli Zombi es una gran autodistobiograpía.
¿Y qué carajo es eso?
Me explico:
1. Es una biografía porque cuenta la vida de una persona.
2. Es auto porque esa persona en cuestión es un servidor.
3. Es una distopía porque trata sobre mí, ya anciano, en un futuro que no pinta nada bien.
Así que ya tienes la solución al jeroglífico:
auto-disto-biograpía
Pero más allá de lo chorras que pueda parecer el asunto, te invito a que hagas un ejercicio y te sitúes en un futuro adverso; en el peor escenario posible:
Ya muy mayor.
Con todo perdido.
Y sin nada que ganar.
Los aderezos puedes escogerlos según tu gusto:
Personales: pobreza, soledad, enfermedad…
O globales: guerra, crisis, cataclismo ambiental…
Como ves, hay muchas opciones y todas te conducen a situaciones lamentables.
Pero no te distraigas… Continúa.
Y obsérvate.
En la vejez y en la decrepitud.
Por dentro y por fuera.
Eres tú…
Y estás en ese escenario distópico que te comento.
¿Cómo te ves?
¿Ha valido la pena llegar hasta ahí?
¿O habría sido mejor quedarse en el camino?
Recuerda que no hay lugar al optimismo.
No te emociones.
Se acabaron el tiempo y las energías.
¿Hiciste todo lo que querías?
¿Al menos lo intentaste?
Y así puedes continuar hasta que tú quieras.
Como podrás comprobar, este ejercicio es ideal para pillar una depresión de campeonato, irse al bar de la esquina y pedirse un copazo.
Pero también puede ser una buena práctica para todo lo contrario.
Volver de ese futuro terrible y mirar alrededor.
Ser consciente de todo lo que tienes.
Y sentir a toda esa gente que te rodea.
Dejarse de quejas al fin y al cabo.
No… ese futuro aún no ha llegado.
Y en tus manos está darle forma.
Y no… esto no es un maldito discurso de autoayuda.
Es un chascarrillo… y una reflexión.
Es un 2 x 1 como en el Pryca.
Y también, una amable advertencia.